miércoles, 25 de septiembre de 2013
Se necesita tristeza para conocer la felicidad, ruido para apreciar el silencio, y ausencia para valorar la presencia.
Perdemos muchas cosas, perdemos camisetas que acaban destiñendose y acabamos usándolas de trapos, perdemos calcetines por la labadora que al final desaparecen, perdemos pendientes, pulseras, collares...Y algunas de estas cosas no las apreciamos pero hay otras que, aunque sea un simple pendiente o una simple pulsera, apreciábamos mucho y nos da mucha pena cuando lo perdemos, tal vez porque nos la regalo o nos recuerda a alguien especial para nosotros. Pues lo mismo pasa con las personas y con las oportunidades,las perdemos sin darnos cuenta y cuando nos enteramos y queremos rectificar ya es demasiado tarde, si pierdes un broche en Paris, cuando llegues de vuelta a tu casa ya sera imposible encontrado. Muchas veces no es que perdamos algo, es que nos lo roban, eso también se puede aplicar a las personas. Y las cosas son así, así como empiezan acaban, así como te lo regalan se estropea o se pierde. Me encanta que me regalen rosas, pero al final por mucho que las rieges se acaban pudriendo con el paso del tiempo, con el paso del tiempo la gente cambia, o cambias tú y lo estropeas todo. Te preocupas demasiado de que el jarrón sea el mas bonito de la tienda y te olvidas de que lo que importa es que la flor presista y perdure año tras año, y se acaba pudriendo mientras vas tienda por tienda buscando el recipiente, cuando lo que importa es lo de dentro, y ya por mucho agua que le eches no va a volver a revivir. Cuida lo que tienes y olvidate de lo demás,vale más 1 que perdure que 100000 de plástico. No se comete un error dos veces, el primero puede ser un error, pero el segundo es una decisión.
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