jueves, 12 de septiembre de 2013

Te engañaría si te dijese que sé lo que es la vida.

Y ahora pienso un momento. Y es gracioso. Sí. Gracioso. Resulta gracioso todo lo que antes parecía importante. Todo lo que ahora no es importante. No sé. Me acuerdo de momentos. De tantas cosas. Con el tiempo aprendes a deshacerte del derecho que alguna vez creíste tener sobre ciertas personas. Con el tiempo aprendes e incluso llegas a comprender que el hecho de que alguien entre en tu vida, no implica que vaya a quedarse para siempre. Que alguien haya sido un “pilar” que te ha sostenido, no implica que un buen día decida decirte adiós y dejar que te busques la vida para ver cómo te sustentas. ¿Y sabes que pasa? Que si decide irse, debes darle una palmadita fuerte en la espalda y desearle que todo le vaya bien y que la suerte le acompañe, porque al fin y al cabo… aunque nos cueste aceptarlo nosotros también nos hemos ido alguna vez. Echo un vistazo atrás. Recopilo momentos pasados. Y vuelvo a reírme. Es gracioso como ahora, analizándolo me río de todas aquellas veces en las que pensé que el mundo se me venía encima y el miedo me comía hasta devorarme enterita. Y lloré. Te hablo de esos momentos en los que te sientes pequeñita, extremadamente frágil que el terror te paralizaba y creías que eras incapaz de seguir adelante. Y estoy aquí. Aquí estoy. Sigo aquí pretendiendo seguir aquí. Eso es lo más importante, ¿no? Seguir aquí y querer seguir estando aquí. El tiempo sólo sana algunos trocitos, algunos fragmentos de vida. Pero para todo lo demás, hay que poner una tirita. Sí, una tirita. Luego meterse una muda en la maleta y continuar hacia adelante. Me decían "el que no mira hacia adelante, atrás se queda”. Y yo no sé si es porque es así y a callar o qué. Pero yo siempre he seguido (o al menos lo he intentado) sus sabias palabras, no sin antes darme una buena ostia, mentiras aparte. Entre nosotros. Yo creo que lo que el tiempo no cura, difícilmente podremos curarlo nosotros mismos. A ver si me explico bien. Con esto quiero decir que el betadine es sólo para las heridas, y que a veces el simple hecho de que las heridas piquen no implica que se estén curando. No existe la magia más que encima de un teatro. No hay magia en un botiquín de casa. Vamos a morir sangrando. Y mientras más sangremos, más habremos vivido. No podemos pasar los años intentando curar lo incurable, si se nos rompe una pierna usamos la otra, y si nos quedamos sin piernas nos tiramos de cabeza. Pero hay que vivir la vida con lo que queda, no creo que sea útil volver al pasado constantemente para recuperar lo perdido. Lo perdido, perdido está. Y no hay más. Que del todo al nada tan sólo hay un paso desafortunado, como del amor apasionado al odio indiferente. No sé joder. Te engañaría si dijese que se lo que es la vida. Pero al menos creo que debemos seguir hacia delante y si por el camino perdemos algún sentido, alzamos la manita y decimos "adiós, un placer"; pero un favor si pido, no nos paremos. No se paren. No me paro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario